Hay momentos que descolocan.
Que frustran.
Que duelen un poco, incluso.
Porque desde afuera parece una cosa…
pero por dentro está pasando algo completamente distinto.
Hoy quiero hablarte de 3 señales muy comunes que muchas veces se interpretan mal, y cómo empezar a mirarlas desde otro lugar.
- “No responde cuando lo llamo”
Lo que parece:
Que no escucha.
Que ignora.
Que “no hace caso”.
Lo que puede estar pasando:
Puede que esté hiperfocalizado en algo
Puede que no procese el lenguaje en ese momento
Puede que necesite otro tipo de estímulo para responder
No siempre es desinterés.
Muchas veces es una dificultad en el procesamiento.
¿Qué podés hacer?
Acercarte a su altura
Llamarlo por su nombre + contacto visual suave
Usar apoyo visual (mostrar lo que querés que haga)
- “Tiene berrinches sin razón”
(Esta pega fuerte, lo sé.)
Lo que parece:
Capricho.
Manipulación.
Falta de límites.
Lo que puede estar pasando:
Sobrecarga sensorial
Frustración por no poder comunicarse
Cambios inesperados en la rutina
No es un berrinche “porque sí”.
Es una forma de decir: “esto me supera y no sé cómo gestionarlo”.
¿Qué podés hacer?
Anticipar situaciones (acá los pictogramas ayudan muchísimo)
Reducir estímulos cuando esté sobrecargado
Validar antes de corregir
- “No mira a los ojos”
Lo que parece:
Falta de interés.
Desconexión.
Lo que puede estar pasando:
Para muchos niños, mirar a los ojos puede ser incómodo o incluso invasivo.
Y esto es clave:
No mirar no significa no conectar.
Pueden estar escuchando, sintiendo y registrando…
solo que de otra manera.
¿Qué podés hacer?
No forzar el contacto visual
Buscar otras formas de conexión (como el juego, la cercanía o la voz)
Respetar su forma de vincularse.




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